Las hemorroides o almorranas constituyen la patología más frecuente del canal anal, zona anatómica que comprende los últimos centímetros del recto y los primeros de la piel anal.
Se tratan de dilataciones venosas con forma de almohadillas semejante a várices, y ubicadas debajo de piel y mucosa. Su formación se debe a causas distintas, algunas heredadas y otras adquiridas, derivadas del ritmo de vida (sedentarismo, manejo frecuente de vehículos, algunos deportes como cabalgar o ciclismo, profesiones o actividades varias), además de dietas inapropiadas que pueden producir diarreas o constipación crónica.
El motivo más frecuente de consulta es por sangrado anorrectal, relacionado o no con la evacuación intestinal; a veces acompañado de dolor de distinta intensidad y duración.
En ocasiones el paciente se toca u observa con espejo un tejido blando o duro (trombosis) de pocos milímetros, acompañado en otras de infección (fluxión); a veces presenta prurito anal. Con cualquiera de estos síntomas debe concurrir a la consulta médica, a fin de realizar un examen clínico integral; a continuación se le pedirán análisis completos, sangre oculta en materias fecales, y si fuera necesario colon por enema (doble contraste) o videofibrocolonoscopía.
Confirmado el diagnóstico de hemorroides, deberá hacer el tratamiento médico necesario para impedir el aumento de tamaño y molestias derivadas del mismo.
1º.- Tratamiento dietético: carnes vacuna, pollo o pescado al horno, parrilla o a la plancha, verduras de hoja o fibra si fuera constipado, frutas, bebidas sin gas, agua mineral, te, quesos Light, pastas con salsa blanca o de tomate, etc. Prohibidos: frituras, salsas picantes, fiambres, bebidas alcohólicas, café, mate, legumbres, cítricos.
2º.- Tratamiento Médico: descongestivos venosos por boca, y cremas, acompañadas de anestésicos locales en piel anal. |
En casos de prolongación de las molestias a pesar del tratamiento a través de más de dos o tres meses, pueden resolverse con distintas formas de cirugía (ligadura elástica, resección). En resumen, debemos saber que la enfermedad hemorroidal únicamente es benigna, salvo en los pocos casos provocados por patología del intestino grueso o coincidiendo con ellos. Por ello es importante concurrir a la consulta del especialista, y seguir estrictamente el tratamiento. Si los síntomas persistieran, siempre existe la posibilidad de la resección quirúrgica. |