"EL DESARROLLO DE LA TECNOLOGIA Y LA INVESTIGACIÓN CADA VEZ MÁS VELOZ, HA PERMITIDO MEJORAR LA EXPECTATIVA DE VIDA DEL SER HUMANO, AUNQUE APARECE EL STRESS COMO DESENCADENANTE DE PATOLOGÍAS NUEVAS, JUNTO A DIETAS INADECUADAS"
Está comprobado que el mejor método de lucha contra el cáncer de intestino lo constituye la detección precoz. Para ello hace falta educar a la población adecuadamente, instruyéndola que ante la presencia de síntomas que podrían tener origen colónico, debe recurrir al médico (clínico, gastroenterólogo o coloproctólogo). Está comprobado estadísticamente que el cáncer de colon es el más frecuente de los tumores digestivos, ocupando por su frecuencia el 2º lugar tanto en la mujer detrás del de mama, como en el hombre, a continuación del cáncer de próstata. De ahí la importancia de su detección precoz, que permite hallarlos muchas veces en estadíos tempranos, y mediante su resección quirúrgica conseguir la curación definitiva de esta patología. Para lograrlo debemos darle importancia a cambios en el tipo de evacuación (diarrea o constipación), acompañados a veces de dolor abdominal tipo cólico, pérdida de gotas de sangre antes o después de la deposición. En la gran mayoría de los casos se trata de patología benigna (hemorroides, fisuras, divertículos, pólipos), pero no por ello debe omitirse la visita médica. Otro aspecto importante es el tipo de alimentación; debe ser en base de vegetales de hoja y de fibra, frutas, carnes en especial de ave o pescado, y menor proporción de carne vacuna, todas ellas cocidas al horno, a la plancha o a la parrilla, tratando de evitar el uso del carbón en lo posible. Se pueden comer pastas con poco aceite sin sobrecarga de salsas picantes. Deben evitarse las grasas. Entre los antecedentes del paciente tener en cuenta la presencia de casos familiares detectados, que llevarán a la consulta aunque no tenga ningún síntoma. El procedimiento que pone en marcha es sencillo e inocuo: luego del examen clínico, le solicita al paciente Sangre oculta en materias fecales (SOMF) junto a análisis de laboratorio: de esta manera se descarta la presencia de sangrado no visible. Solo si hubiera antecedentes familiares u otros síntomas prevalentes, se le solicitarían endoscopía colónica (VFCS) o colon por enema (doble contraste). Y con respecto a la edad debe realizarse el primer examen entre los 45 y 50 años; desde entonces volver a la consulta cada 2 a 3 años aunque no tenga síntomas. Ese es el método más expeditivo para detectar esta patología, hasta que en futuro podamos contar con una vacuna que la elimine, como ocurrió con tantas enfermedades (viruela, difteria, poliomielitis, coqueluche, etc.).