Rincón Literario
  Volver
Cambiar tamaño A+ A-| Imprimir
Carta de bienvenida

Querido hijo…
Hace mucho que te anhelo, deseo ya tenerte entre mis brazos, ver las muecas que harás y sacudir tus bracitos y manos, como mariposas que revolotean de una flor a otra en días caluroso. Pero todavía falta, faltan cuatro meses.
Imagina a unos padres amorosos, que te cuidaremos y enseñaremos hasta lo que alcancen nuestros sueños. Imagina el bienestar que te brindaremos.
La espera de tu llegada nos convierte en padres ansiosos que ya prepararon tu habitación, con la cuna y algunos juguetes.
Las batitas las cosí y bordé y la abuela tejió varias de lana. Tu papá hizo la cuna de madera e hice los voladones, sabanitas y fundas con todo mi cariño y amor.
Te esperamos pronto, cuatro meses pasan volando.
Bienvenido hijo mío…

 
 
Sendero de Sueños
Camina niño, camina.
En la senda arbolada
irás encontrando algunas piedras,
unas brillantes y suaves,
otras ásperas y opacas.
Si, el sendero
hasta llegar al final
es donde se juntarán
los sueños, que recogiste
como las hojas en el camino.

Niño hoja. Acrílico sobre papel artesanal.
 
Un día muy divertido

Es imposible olvidar ese día…
Era un día muy caluroso, verano tórrido, se escuchaba el cantar de las cigarras.
Sentada en la reposera, debajo del tilo, que esparcía su perfume, quedé adormilada.
Soñé que iba por un sendero arbolado, caminando livianamente, sin hacer ruido, como deslizándome sobre una patineta, apenas rozando el suelo. No se veían personas ni animales. De repente escuché ruidos de cascos siguiéndome.
Al querer darme vuelta caigo de la patineta y azorada veo que se acerca una manada de caballos a todo galope. Pude salir del camino para evitar el atropello y me abracé a un árbol.
Del árbol cayó agua, sí, un balde de agua fría que me mojó y desnudó. Al pasar los caballos pararon en seco y comenzaron a relinchar como locos al verme en esa situación.
También comencé a reírme dado el caso pues tenía puesto un corpiño y una bombacha roja.
¡Menos mal que no eran toros!
¡Qué momento tan loco! Por suerte desperté de este loco, loco sueño y vi a mis primas riéndose a carcajadas. Fueron ellas las que tiraron el balde de agua fría.
Nos reímos mucho y por suerte hacía mucho calor.

 
La Boca del Riachuelo

Dedicado a Olga y Cachi
Barrio típico si lo hay en Buenos Aires.
Fue la cuna de la ciudad, allí se fundó por primera vez en 1536, por don Pedro de Mendoza. Luego le corresponde a Juan de Garay hacerlo por segunda vez en 1580.

Ante la necesidad de mano de obra que el aborigen no prestaba, se inicia en el siglo XVI el tráfico de esclavos en el Río de la Plata y con su arribo el espectáculo cotidiano de danzas profanas conocidas con el nombre de “candombe”, logradas al ritmo de un tambor, a cuyo compás bailaba la gente de raza negra. Era zona de negros, en el camino viejo, actual calle Necochea. Además estaba el arroyo del Piojo o Deipiguyi. Otro personaje típico del barrio era el cuarteador, quien con su caballo y sus cuartas de cuero atracaba los barcos en la ribera del riachuelo y transportaba sus cargas.

También vivían descendientes de portugueses que tejían canastas con los juncos que recogían a orillas del río. Y no olvidarse de los genoveses, que ingresaron ese “tufillo” a pizza recién horneada a comienzos del siglo XX. La vendían vendedores callejeros llevándola en latas sobre sus cabezas.

Cuenta la historia que nació en 1889 cuando la Reina Margherita y su esposo Humberto I realizaron una gira de inspección de su reino italiano y probaron ese pan chato y grande. Luego el chef Rafaelle Espósito creó para ellos la pizza con tomates, queso mozzarella y albahaca fresca, ingredientes que unidos representaban los colores de la bandera italiana: rojo, blanco y verde.

Las casas eran bajas, de madera y de chapa, que con el correr de los años fueron pintadas de muchos colores por la iniciativa de Quinquela Martín. Los conventillos siguen estando hoy, pero no tantos. Estos se formaron con la llegada de los inmigrantes.

Era gente trabajadora, lo hacían en los astilleros y curtiembres, que surgieron con el correr del tiempo.

Las mujeres inclinaban sus espaldas en las bateas llenas de ropa para lavar y luego planchar y ayudar así al hogar.
Los personajes mas conocidos fueron: Juan de Dios Filiberto (músico), Facio Hecquer (pintor y escritor), Benito Quinquela Martín (pintor).
Recuenta que con las serenatas desinteresadas y platónicas de Filiberto y sus guitarreros desaparecían gallinas de los gallineros vecinos. Cuando los músicos se acercaban, todos se apuraban a meterle candado al gallinero.

Benito Quinquela Martín, a pesar de ser de una familia muy, pero muy pobre y humilde, realizó muchas obras y fundó escuelas. Solo cursó los tres primeros grados y trabajó de carbonero con su padre.

Sus calles siguen igual, con escaleras de 6 o 7 escalones en algunos tramos y en otras zonas cordones elevados.
En 1901 se funda River en lo que eran las carboneras de Wilson. Y en 1905 el Club Atlético Boca Juniors.
La tradición encontró también un sitio propicio en “las apuestas”, ya que las riñas de gallos contagiaron el fuerte espíritu de juego a los criollos del lugar.

Una vez prohibida continuaron practicándose en la clandestinidad, bajo la cual también surgió, a orillas del río, una música sin letra, que fue baile y silbido antes que canto.
Con la línea melódica de la habanera, la coreografía de la milonga y el ritmo del candombe, nació “el tango”, en la imaginación del arrabal, bailado solo por hombres y terminó siendo símbolo de los porteños.

Actualmente es muy popular “La vuelta de Rocha” donde los turistas van a conocer el lugar orillero de otros tiempos.
“Caminito” fue un teatro que funcionaba solo en verano y al aire libre. Lo crearon a raíz del tango de Filiberto: “caminito que el tiempo ha borrado…”

Miguel Pons creó varias herrerías navales y Tomás Liberti la Sociedad de Bomberos Voluntarios.

Bibliografía:
“Benito Quinquela Martín” de Andrés Muñoz
“Boletín del Museo Histórico de la
Ciudad de Buenos Aires” (1891).

Beatriz Arufe - Asociada Nº 35, DNI 3.185.170

Relato orillero
Por Arufe, Beatriz
El peloduro salió a comer con la percanta. Iban a la casa del pendejo, ese perejil del barrio norte. Caminaron unas cuadras bajo un sol primaveral, mirando hacia arriba los brotes de las hojas de los árboles que daban una sombra agradable. Llevaban sus mejores pilchas, aunque pensándolo bien solo era un asado. Él, peinado con gomina como el Zorzal.
Él estaba en la pileta, les alcanzaba solamente para comprar un brebaje y, por supuesto, llevaba la vihuela, porque “dicen los gauchos a una / que su voz y su vihuela / tantas lástimas retratan” (1).
Podían llegar con el once. Hay que hacer buena vidurria. ¡La vihuela!, “la clásica encordada de los grandes cantores” (2), siempre alegra los corazones también podían hacer taconeo con la morocha, aunque se arme la menesunda.
Por fin llegaron al encuentro.
Con gran alegría se saludaron. Y ahí nomás se sentaron a morfar. Luego hubo yengue e hicieron gemir la viola y lanzar su buenaventura a la dueña de casa. Al rato la modorra se sintió debajo de la glorieta y varias cabezas cayeron sobre la mesa como higos maduros al sol.

Peloduro: oriundo de las provincias.
Percanta: mujer considerada desde el punto de vista amatorio.
Pendejo: púber.
Perejil: tonto.
Pilcha: prenda de vestir en general.
Estar en la pileta: estar sin dinero.
Brebaje: bebida en general, especialmente alcohólica.
Vihuela: guitarra.
Vidurria: es afectivo de vida.
Menesunda: embrollo, enredo.
Llegar con el once: llegar caminando.
Morfar: comer.
Yengue: baile de compadritos.
Viola: guitarra. (1) de
“la guitarra” de Paz, (2) de
“la crencha” de Púa.

Beatriz Arufe - Asociada Nº 35, DNI 3.185.170

 
USUARIOS | REGISTRARSE
  AYUDA ECONOMICA
  GUIA DE BENEFICIOS
  CENTROS DE JUBILADOS
Anses
Farmacias de Turno
Clarín
La Nación
Google
PAMI
AFIP
FM Radio Cultura
 
  Recordemos
  Victoria
 
  Blanca Roso
  Miguel Ángel Chapacu
 
® 2008 - Asociación Mutual Bilbao 1912 de Asistencia y Servicio | VISITAS: 9648