Dedicado a Olga y Cachi Ante la necesidad de mano de obra que el aborigen no prestaba, se inicia en el siglo XVI el tráfico de esclavos en el Río de la Plata y con su arribo el espectáculo cotidiano de danzas profanas conocidas con el nombre de “candombe”, logradas al ritmo de un tambor, a cuyo compás bailaba la gente de raza negra. Era zona de negros, en el camino viejo, actual calle Necochea. Además estaba el arroyo del Piojo o Deipiguyi. Otro personaje típico del barrio era el cuarteador, quien con su caballo y sus cuartas de cuero atracaba los barcos en la ribera del riachuelo y transportaba sus cargas. También vivían descendientes de portugueses que tejían canastas con los juncos que recogían a orillas del río. Y no olvidarse de los genoveses, que ingresaron ese “tufillo” a pizza recién horneada a comienzos del siglo XX. La vendían vendedores callejeros llevándola en latas sobre sus cabezas. Cuenta la historia que nació en 1889 cuando la Reina Margherita y su esposo Humberto I realizaron una gira de inspección de su reino italiano y probaron ese pan chato y grande. Luego el chef Rafaelle Espósito creó para ellos la pizza con tomates, queso mozzarella y albahaca fresca, ingredientes que unidos representaban los colores de la bandera italiana: rojo, blanco y verde. Las casas eran bajas, de madera y de chapa, que con el correr de los años fueron pintadas de muchos colores por la iniciativa de Quinquela Martín. Los conventillos siguen estando hoy, pero no tantos. Estos se formaron con la llegada de los inmigrantes. Era gente trabajadora, lo hacían en los astilleros y curtiembres, que surgieron con el correr del tiempo. Las mujeres inclinaban sus espaldas en las bateas llenas de ropa para lavar y luego planchar y ayudar así al hogar. Sus calles siguen igual, con escaleras de 6 o 7 escalones en algunos tramos y en otras zonas cordones elevados. Una vez prohibida continuaron practicándose en la clandestinidad, bajo la cual también surgió, a orillas del río, una música sin letra, que fue baile y silbido antes que canto. Actualmente es muy popular “La vuelta de Rocha” donde los turistas van a conocer el lugar orillero de otros tiempos. Miguel Pons creó varias herrerías navales y Tomás Liberti la Sociedad de Bomberos Voluntarios. Bibliografía: |
|
| Relato orillero | |
| Por Arufe, Beatriz | |
| El peloduro salió a comer con la percanta. Iban a la casa del pendejo, ese perejil del barrio norte. Caminaron unas cuadras bajo un sol primaveral, mirando hacia arriba los brotes de las hojas de los árboles que daban una sombra agradable. Llevaban sus mejores pilchas, aunque pensándolo bien solo era un asado. Él, peinado con gomina como el Zorzal. Él estaba en la pileta, les alcanzaba solamente para comprar un brebaje y, por supuesto, llevaba la vihuela, porque “dicen los gauchos a una / que su voz y su vihuela / tantas lástimas retratan” (1). Podían llegar con el once. Hay que hacer buena vidurria. ¡La vihuela!, “la clásica encordada de los grandes cantores” (2), siempre alegra los corazones también podían hacer taconeo con la morocha, aunque se arme la menesunda. Por fin llegaron al encuentro. Con gran alegría se saludaron. Y ahí nomás se sentaron a morfar. Luego hubo yengue e hicieron gemir la viola y lanzar su buenaventura a la dueña de casa. Al rato la modorra se sintió debajo de la glorieta y varias cabezas cayeron sobre la mesa como higos maduros al sol. Peloduro: oriundo de las provincias. Beatriz Arufe - Asociada Nº 35, DNI 3.185.170 |
|




