En la ciudad de Paraná se fundó la primera Cooperativa del país. La panadería del pueblo, que comenzó a funcionar en el año 1858 -cita el historiador Cesar Blas Pérez Colman de acuerdo a investigaciones realizadas y material encontrado-. El periodista Daniel Tirso Fiorotto sostiene que esta empresa cooperativa fue fundada en el año 1855, dos años después de haber sido jurada la Constitución Nacional. Es Entre Ríos Cuna del Cooperativismo Agropecuario Argentino ya que en el año 1900, un grupo de colonos Judíos, fundan en Basavilbaso “La Agrícola Israelita”, primera Cooperativa en su tipo en el país.
En esta provincia se dictó una de las primeras disposiciones en materia de Educación Cooperativa. Fue durante la gobernación del Dr. Etchevere en el año 1934. La misma establecía que se instituía el Día de la Cooperación el primer sábado del mes de julio y acordaba y resolvía que en las escuelas dependientes del Poder Ejecutivo se darían conferencias sobre cooperativismo en ese día, y se solicitaba la adopción de igual medidas para las que dependían del Honorable Consejo de Educación.
Es también en Entre Ríos que se dicta una de las primeras leyes provinciales en materia de Educación Cooperativista del país. La misma fue sancionada el 11 de Octubre de 1950. La Ley N* 3662 establecía la enseñanza obligatoria del cooperativismo en todos los establecimientos educacionales de la provincia. Presidía la República Argentina en ese entonces el General Juan Domingo Perón y era el Gobernador de la Provincia de Entre Ríos Don Ramón A. Albariño.
No podía faltar en esta Provincia pionera del Cooperativismo Argentino un monumento a la Cooperación. Fue así que por inquietud de la Srta. Norma Martínez, docente de 4º grado B de la escuela 25 de Mayo ubicada en Monte Caseros y Gualeguaychú, de la ciudad de Paraná, se erigió en la Plaza Sáenz Peña un monolito (foto) custodiado por dos pinos, símbolos del cooperativismo. Una de las alumnas que estuvo en tan emotivo acto, Juliana Amarillo, recordaba que dicha docente estudiaba Cooperativismo y a modo de juego los incentivaba con todo lo que era trabajar en equipo, en conjunto, de ser solidarios, de pensar en el otro, entonces creó este proyecto. Los alumnos dejaron en el monolito, en una cápsula del tiempo, algunos escritos con el fin de que cuando ellos crecieran se encontraran, abrieran y descubrieran las cosas que desde chicos querían y deseaban, como por ejemplo que haya paz en el mundo. Esta cápsula se tenía pensado abrir en el año 2000, con la llegada del nuevo milenio, cuando ellos tendrían cumplidos 17 o 18 años. Por cuestiones de respeto, de que estuvieran todos, aún no se ha abierto la cápsula. Además, una de las alumnas que escribió aquella carta, muy querida por todos, Juliana, falleció cuando tenia 11 años. Juliana recordaba que los pinos fueron conseguidos por el papá de un compañerito que tenía un vivero, y el monolito fue realizado por algunos encargados de la plaza.
El deseo de Juliana era que deseaba paz en el mundo y que haya felicidad. El día que se inauguró el monolito fue un día de sol en el que estaban floreciendo los árboles (tal vez eran los comienzos de la primavera).
Han pasado 16 años de aquella inauguración de este monolito que recuerda el espíritu solidario y fraterno en esta pionera tierra cooperativa entrerriana. Quiera Dios que cuando se abra ese cofre que dejaron estos alumnos en el año 1992, muchos de sus deseos se hayan cumplido. |